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14:03h. lunes, 03 de agosto de 2020

Un viaje por el Distrito Italia, lugar donde hasta los muertos son controlados por los pandilleros

Ni los vecinos podían creer que un equipo de prensa llegara hasta esta zona en la que no se mueve ni un pelo sin que los pandilleros estén enterados.

Un tipo flaco, piel morena, no tan alto, en centro, con un teléfono de esos que parecen radio y sin miedo a la Covid-19 aparece rifando la mara y nos hace un alto:

-¿Qué ondas, qué pedo ustedes acá? ¿son juras?

-No, somos de prensa y venimos por el caso del señor que murió en su casa.

-Perame, pasa un táxista y habla, va simón, ahí va para afuera ya, aquí estoy con los del pick up, va. Continúa: entonces ¿dónde el viejo que se murió van? simón ahí en el pasaje 21 es, ahí está palmado en su casa, perame.

Pasa un tipo en moto: -¿qué pedo? simón va dale, ya sabes, -habla por teléfono- simón ahí va, va orale.

- Pues si, ¿entonces no son juras va? ¿no me han grabado ni nada? sino ya saben que cae descontón va, va delen ahí al pasaje 21, ahí pregunten y cero pedo ya les voy a tirar que a ver eso del viejo vienen y puta ¿es cierto que murió de coronavirus?

-Desconocemos, le respondo, la policía no nos quiso dar información,

-Esos culero no vienen aquí, me dice, pero delen no hay nada. ¡Hey! un alivian ahí va, y el compañero motorista le regala dos cigarros.

Continuamos, llegamos al pasaje 21 de la residencial Libertad en Tonacatepeque, al fondo del Distrito Italia, y en efecto no se mira policía en esa zona, a pesar del muerto.

Los vecinos murmurando entre sí, que teníamos valor de ir a meternos al lugar porque ni el 911, ni personal de salud, se hicieron presentes por ser zona controlada por pandillas.

Me dicen que es un señor de 73 años que murió de depresión y no por el virus, pero lo urgente era que lo retiraran.

A dos pasajes había un carro patrulla, una casa de policías y -me asomo desde lejos- preguntó al único policía que estaba en la vivienda, sin uniforme, sin arma, solo con un teléfono celular en la mano y con un rostro de angustia más que nosotros. No sabía nada del muerto, no sabía nada de nada y no sabía cómo es que estábamos ahí nosotros.

Al salir del lugar, nos detiene de nuevo el tipo: 

-¿Qué ondas?, ¿qué le dijeron al basura (policía)?

-No nada, qué si sabía a qué horas se iban a llevar al señor, pero que no sabía. 

-Esos perros no saben nada, responde.

-Aquí la onda es con nosotros ¿y qué pedo ya se van?, ¿ya sacaron al viejo?

-No, nadie quiere sacar el cadáver, ya es tarde y nos vamos.

-Va orale, ¿no nos grabaron a nosotros va? ¿no nos sacaron la cara? Hay que ser derecho sino va, habla por teléfono. Ya van para afuera, cero pedo ahí con estos.

Mientras salíamos en cada cuadra había de tres a cuatro pandilleros y otros que se paseaban en bicicleta, rotulados y con distintivos alusivos a la mara que predomina, como dejando ver que ellos mandan.

Nos pararon tres retenes:

-¿Qué pedo chino, que ondas? ¿qué vacil allá abajo?

-Venimos del señor que murió. 

-Ah sí por coronavirus va ¿y ya se lo llevaron?

-No, nadie quiere sacarlo.

-Es que nadie entra sin autorización va, vo me entendés. Delen pues no hay nada.

El cadáver ya tenía más de 48 horas. Salimos de ahí solo con esta otra anécdota de las que uno corre en este trabajo, el cuerpo de Roberto Cruz Sánchez, de 73 años, quedó en casa, en una hamaca, esperando a su hijo y ahora esperando al personal de salud para que lo retiren.