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21:16h. miércoles, 12 de mayo de 2021

Santa Tecla

Mansión Guirola fue vendida y se convertirá en un restaurante

Las empresas que realizaban recorridos para explorar lo paranormal de la residencia confirmaron que ya no van a continuar con estas actividades.
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Los recorridos por la mansión de la familia Guirola llegaron a su fin debido a la venta del inmueble que pasará a ser un restaurante.

En redes sociales, los tour operadores que realizaban este tipo de actividades confirmaron la venta de la mansión ubicada en Santa Tecla.

Según se ha conocido, la residencia va a ser restaurada y pasará a ser un restaurante temático, esto por decisión de sus nuevos propietarios.

El inmueble estaba casi en total abandono y era evidente que necesitaba ser restaurado y que su anterior propietario no quería hacer.

La mansión fue puesta en venta hace más de dos años y en un primer momento la cifra en la que estaba valorada era de $900,000.

El terreno es de siete manzanas con una construcción aproximada de 450 metros cuadrados, y cuenta con una casa de dos niveles.

La propiedad ha permanecido abandonada desde hace 17 años, por lo que luce muy descuidada y no se le ha dado el mantenimiento respectivo. 

La leyenda de la mansión

De la familia Guirola que residió en esa propiedad hace mucho que no se conoce nada ya que quienes los conocieron ya han muerto, pero los descendientes de estos señalan que el patriarca de la familia llegó a Santa Tecla y amasó una fortuna con el negocio del café.

Un matrimonio y muchos hijos comenzaron con la leyenda de la familia que vivían en un caseron enorme lleno de lujos y que presumían era el mejor sitio del país.

Los vecinos de los Guirola señalaban que estos no tenían contacto con nadie que no fuera de su circulo y que recibían misteriosas visitas, algo que conjugado con su inusual prosperidad llegó a tener como única explicación un pacto con el diablo.

Un episodio despertó la alarma general: una joven, que había sido contratada como personal doméstico, desapareció un día de Santa Tecla sin dejar rastros.

Cuando sus familiares, que habían tenido reparos a la hora de permitir que la señorita prestase servicios en esa misteriosa casa, avisaron a la policía, ésta se presentó en la mansión Guirola para hacer averiguaciones.

Grande fue la sorpresa cuando se encontraron con que la familia Guirola, lejos de vivir en el lujo, subsistía en una casona monumental pero casi vacía, sin muebles, sin utensilios, viviendo en una precariedad que no se condecía con la fortuna ostentada por las infladas cuentas bancarias del señor Guirola.

Las posibles explicaciones no se hicieron esperar: se dijo que el señor Guirola era un testaferro de una secta satánica, que debía donar todo el dinero que ganaba a sus mentores, que era un simple intermediario entre fuerzas oscuras y que eso le proporcionaba un buen pasar, pero lejano a la fortuna colosal que parecía poseer.

La joven, por supuesto, jamás apareció, por lo que se comenzó a hablar en Santa Tecla de sacrificios humanos.

Poco después de esto, los miembros de la familia Guirola empezaron a morir misteriosamente, aparentemente por causas naturales. Uno de ellos enfermaba, moría, al poco tiempo sucedía lo mismo con otro, y así sucesivamente a lo largo de años.

El último sobreviviente de ese clan, que había sido extenso y poderoso, fue el envejecido señor Guirola, quien falleció a edad muy avanzada, solo e intestado.

Las últimas visitas que recibió, para asombro de todos, fueron las extrañas personas ajenas al pueblo que periódicamente se acercaban a su hogar en busca no precisamente de solaz.

*Texto retomado de la revista About en Español.